Tributo a Celso Frateschi

Al cerrar los ojos en dirección a la eternidad el 25.02.24, a los 81 años, mi padre concluyó una jornada de dedicación integral a Frateschi y al modelismo ferroviario. Más que eso, todo a lo que este hombre se dedicó era hecho con perfección en los varios frentes que tomó a lo largo de su vida, sea como aeromodelista en los años 50-60, ferromodelista, empresario, antigomobilista y profesor del área de la mecánica. Extremadamente dedicado a todo lo que hacía y de inteligencia por encima del promedio, su contribución y su alcance permanecen vivos.
Todo lo que se hizo y realizó en esta fábrica tuvo su participación, que junto con mi abuelo edificó desde cero la Frateschi. Él me decía: “en Frateschi hice de todo, desde proyectar, tornear ruedas, estampar piezas, inyectar vagones, enrollar motores, montar vagones, probar locomotoras, etc.” De una iniciativa pequeña en 1967, cuando Frateschi operaba aún en la casa de mi abuelo, la empresa creció y amplió su gama de productos, avanzando según sus límites y las fronteras impuestas por la coyuntura brasileña. Recuerdo, todavía pequeño, las muchas dificultades que mi padre enfrentó. Una de ellas en 1984, cuando mi abuelo falleció, mi padre se vio solo y sin conocimiento del área administrativa. Él, que era ingeniero mecánico de formación, se adaptó y siguió adelante. En los años 90, con la llegada de diversos planes económicos (Collor y Real), varias empresas tuvieron sus operaciones cerradas. Frateschi enfrentó innumerables dificultades y con espíritu de resiliencia y persistencia se mantuvo en pie.
Mi padre tenía como filosofía de vida que este “juguete fino”, el tren en miniatura, debía ser accesible para todos, y para eso se dedicó. Hizo productos que evolucionaron en calidad a lo largo del tiempo, sin dejar que la codicia incomodara o impusiera un precio demasiado alto, para que un padre de familia pudiera ofrecer esta diversión a sí mismo o a sus hijos.
Productos de impacto como la V8, lanzada en 2004, fueron un hito en el desarrollo de Frateschi y representaron un enorme desafío y gran avance por la dificultad de proyecto e ingeniería. De imponencia eterna, la V8 en sus pinturas de Cia Paulista de Estrada de Ferro, RFFSA y Fepasa, sigue hoy siendo un ítem imprescindible en cualquier maqueta.
Siempre dispuesto a ampliar y divulgar el modelismo ferroviario a nivel Brasil, mi padre hizo en 1979 los “Informativos Frateschi”, donde mecanografiaba todas las ediciones. Imprimíamos esos pequeños cuadernillos y los enviábamos por correo. Esa publicación fue sustituida años más tarde por la “Revista Brasileira de Ferreomodelismo”. Él y Frateschi fueron pioneros en la creación de contenido informativo dentro del modelismo ferroviario para amantes del tren. En 1997, para celebrar los 30 años de la empresa, comenzó con los “Encontros Frateschi”, donde personas de todo Brasil se reunían para ver posibilidades de lanzamiento, encontrar amigos, intercambiar ideas y aprendizaje, y un tiempo de calidad. Era una ocasión de divulgación del ferromodelismo y de la empresa. Iniciativa pionera en amplitud que dio modelo a tantos otros eventos que hoy existen a nivel nacional.
Dentro de la empresa, tenía un estilo democrático para lidiar con problemas sectoriales y optaba por escuchar a todos los involucrados antes de tomar cualquier decisión. Creía que el tiempo crearía situaciones que privilegiarían el mejor camino. Importante puntualizar que mientras muchos padres e hijos, al verse en el mismo lugar de trabajo, tontamente buscan medir fuerzas y generan una competencia innecesaria y a veces desastrosa, aquí eso nunca ocurrió. Las divergencias laborales jamás podrían causar un alejamiento a nivel familiar. Con paciencia y sabiduría supo, a su tiempo y a su modo, dar espacio a este que les escribe, dejando que la empresa también pudiera absorber un nuevo estilo de mando, que no era el suyo, pues comprendía la finitud de la vida. Una vez dijo que “chocaría contra un fin de línea cualquiera”.
Como profesor del área de mecánica, su otra pasión, dejó su legado de conocimiento y estilo de aula y fue homenajeado diversas veces dentro de la Unip en Ribeirão Preto, donde enseñó por 20 años, como “paraninfo” y “nombre de promoción”, y era considerado por muchos, hasta su desvinculación en 2021, el mejor profesor del área de esa universidad. De habla suave y modo tranquilo, tenía un modo de vida apaciguador que huía de los conflictos. Yo solía decir que él era el muro mismo y no tomaba partido. Dejaba al tiempo actuar sin acelerarlo. Aun así, cuando la vida golpeó, él contragolpeó. Muy querido por donde pasó, cumplió su misión. Su ejemplo, su personalidad altruista y gentil, su modo y estilo de vida, que van más allá de la empresa, son motivos de orgullo y de celebración. Producto de una cepa que ya no existe.
escrito por Lucas Frateschi, hijo de Celso Frateschi